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¿Por qué se tardan horas y hasta días en derivar a un paciente?

Cuando un paciente requiere un traslado para internación, el flujo de información va de la unidad de traslado a la base de operaciones de la empresa de traslados; luego ellos se comunican con la obra social o empresa de medicina prepaga; posteriormente se contacta una a una a las instituciones de salud que se encuentran en condiciones de obrar como receptoras, hasta conseguir una plaza para el paciente. Incluso en los casos en que cada uno de estos actores cuenta con optimizados sistemas de gestión internos, la interoperabilidad continúa siendo un proceso manual e ineficiente.

¿Cómo ayudamos a los Financiadores y a los pacientes a elegir su lugar de internación?

Cambiamos los patrones de transferencias. La información no es más unidireccional sino multidireccional. BdIn usa el poder del big data y la computación cognitiva para analizar miles de reglas de admisión (comerciales y de gestión) de cada institución que se encuentre en nuestra base de datos a la misma vez. Luego las traspolamos con las características del paciente buscando una plaza, y vemos qué institución está en condiciones de aceptarlo en ese momento. Nos gusta decir que sugerimos “admisiones inteligentes”.

¿Por qué no contabilizamos las camas?

Es una mala aproximación a la problemática. Los departamentos de admisión de las instituciones de salud no determinan la disponibilidad de plazas en base a la cantidad de camas libres. A diferencia de lo que sucede en industrias como la de la reserva de vuelos u hoteles, en las internaciones hospitalarias influyen una mayor cantidad de variables al momento de determinar la disponibilidad de la plaza.